jueves, 15 de septiembre de 2011

FEMINICIDIO EN LA NOTA ROJA: ANÁLISIS DISCURSIVO CON PERSPECTIVA DE GÉNERO


Los análisis discursivos son de gran importancia porque nos ayudan a reflexionar, reafirmar y naturalizar las iniquidades de diferentes temas como del género, percibir parte del sexismo y machismo que impera mucho en nuestra sociedad.

El feminicidio es “un acto más allá de los asesinatos misóginos” que se aplica a “todas las formas de asesinato sexista”, motivados por el odio hacia las mujeres (bebés, niñas, jovencitas y adultas), con sentido de tener derecho a ello, por una superioridad, placer o deseos sádico o por la suposición de propiedad de ellas.

Ante tal contexto, los diarios más visibles minimizan dichos sucesos y “los temas de violencia contra las mujeres son tratados como nota roja; es decir, sólo como actos delincuenciales”; y la manera en la que informan sobre los asesinatos de mujeres “tiene características amarillistas y excluyentes”.

En la televisión comercial pocas mujeres son líderes de opinión mientras que a más hombres se les reconoce su trabajo periodístico. Así también, en la prensa escrita resaltan más las opiniones de personajes masculinos, por ello este género es el más visible en las secciones de economía y política.

La actitud sexista, de la que se ha hecho mención, deriva del pensamiento androcéntrico que es el enfoque en las investigaciones y estudios desde una única perspectiva: la del sexo masculino. Supone considerar a los hombres como el centro y la medida de todas las cosas”, en donde el modelo masculino “debe imitarse” y las mujeres se ven como seres dependientes y subordinas a los varones.

Muchas veces se emplea un lenguaje sexista cuando se emite un mensaje que, debido a su forma (palabras escogidas y la estructura de estas), resulta discriminatorio por razón de sexo.

Es indispensable mencionar que el uso del lenguaje sexista en los medios de información no es un factor determinante para la construcción del sexismo y androcentrismo, sin embargo, sí ayuda a reafirmarlo y naturalizarlo, pues el riesgo está en que, además del pensamiento androcéntrico, la actividad del receptor o lectora no sea tan autónoma y que sus elecciones (gustos, ideas, material para organizar el sentido de sus mensajes, etc.) estén acotadas por los contenidos y las versiones más mediáticas de la cultura.

Es cierto que al escribir alguna nota roja es muy probable que quienes redacten no necesariamente quieran producir un texto con lenguaje sexista; con expresiones genéricas, desprecio, odio, sujetándose a estereotipos, construyendo imágenes y palabras asimétricas y con expresiones sensacionalistas; pero para ello debemos tener en cuenta un periodista debe desterrar el androcentrismo y sexismo de sus vida, desde el ámbito personal hasta laboral, encontrando herramientas que nos ayuden a ejercer un periodismo equitativo. Entre ambos sexos y sobretodo que reflexionemos sobre lo que escribimos.

En conclusión, con base en los resultados de los análisis discursivos, encontramos que las notas rojas resultan discriminatorias por razón de sexo, siendo las expresiones genéricas las más recurrentes, lo que expresa silencio, ocultamiento y exclusión de las mujeres y ante esto, los comunicadores debemos hacer un periodismo intencionalmente no sexista.






1 comentario:

  1. Franklin,
    Los textos son algo periféricos.
    Los audios no aportan lo suficiente, es un juicio limitado de una misma persona sobre cada lectura, que no es lo que se pidió.

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