jueves, 15 de septiembre de 2011

EL PERIODISTA TIENE QUE VERIFICAR Y VERIFICAR

El trabajo de prensa se realiza en medio de sociedades muchas veces conflictivas, de la cual los periodistas no escapan de esa realidad polarizada y llena de violencia; y son victimas muchas veces de agresión en todos sus extremos, tan solo por cumplir con su tarea fundamental de controlar, verificar, vigilar al poder y todo a su alrededor manifestándose y denunciando aquello que está mal.
Pues para poder cohabitar en medio de esta compleja situación, pues se debe de reforzar tres puntos importantes: lo primero es proteger la libertad de información, a través de estrategias como la de informar junto a otros medios, al mismo tiempo, y con fuentes cercanas; el segundo es el llamado “bala o ego”, el cual debe deshacerse cuando se informa, decir que lo realizado es un trabajo de equipo, la investigación es colectiva, ya que así se difuminan los posibles riesgos en los cuales se implica el periodista; y por último que respecta al juego limpio en el periodismo, porque mientras más peligrosa o armada es la fuente, más limpio se debe de jugar, ya que la trasparencia en él es de suma importancia en todos los casos.
Todo lo expuesto anteriormente y muchas más, son las recomendaciones para utilizar y llevar a cabo la tarea periodística, aplicando técnicas en sociedades algo conflictivas, de las cuales muchas veces se viven experiencias o situaciones de riesgo por esa condic
ión de ser periodista, los cuales se adoptan e interiorizan y hasta se llega al riesgo de sufrir un estrés postraumático, luego de experimentar dichas situaciones, pero que un periodista bien preparado debe saber manejar de la mejor manera posible con las llamadas técnicas básicas del periodismo.
Entre dichas técnicas podemos encontrar a la Verificación, que es la más básica de las herramientas, ya que el periodista corrobora información o versión de alguna cosa con sus pesquisas, la segunda es usar las fuentes y contrastarla; y la tercera es decir el origen de dicha fuente a los lectores.
Pero así como se debe tener en cuenta todo lo dicho, es importante también recalcar el tema de la contextualización, es decir, conocer el contexto en que se da un suceso o hecho importante, ya que no puede ser dicho algo en un informe “suelto” o “fuera de contexto” porque
se puede distorsionar ese suceso y en vez de informar, se desinforma.
Asimismo al informar, muchas veces se puede ser víctima de censuras de cualquier índole; entre ellas tenemos tres tipos, según el orden mundial: la primera y más brutal tipo de censura directa es el terrorismo, que bien hace callar con una amenaza o una bala; la segunda es la censura económica, que es la más difícil de denunciar, ya que “no conviene atreverse a hablar por otros intereses”, y si te atreves te despiden de tu trabajo; y la tercera forma de censura más complicada es la censura periodística, ya que es la ignorancia en concreto, halar porque no se conoce algo sobre el tema, no haberlo estudiado y terminar escondiendo mucha información para el público, es una desventura tremenda.
En conclusión, el periodista si quiere ser bueno, pues no debe dejar corromperse y si hay tiempos de crisis, pues debe prepararse, crear hasta su propia empresa, unirse a colegas, ser creativo, emprendedor e inteligente y pionero de cosas nuevas e innovadoras basadas en la investigación, pero jamás detenerse en su lucha, ni perder la verdadera esencia que caracteriza a un buen periodista.

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